«¡Hasta que se convierta en un estilo de vida!» Cuando escuchamos ciertos nombres o eslóganes sentimos ciertas emociones, cuando vemos ciertas imágenes reaccionamos, cuando escuchamos ciertas melodías sentimos emociones y cuando usamos ciertas marcas de ropa sentimos que tenemos cierto estatus. La marca “Hasta que se convierta en cultura” ha entrado en nuestras vidas cristianas. Pronto será una tradición evangelística que vale la pena preservar.

Cada vez que vemos la marca o escuchamos la frase “Hasta que se convierta en cultura” nos recordamos que no hemos predicado lo suficiente, nos recordamos que todos necesitamos escuchar el evangelio al menos una vez en la vida. Recordemos que cada día es un día para compartir nuestra fe con alguien más.